LLEGAMOS AL TERCER PISO Los 30 son los nuevos 20, pero mejores…

Todas en algún momento de nuestras vidas hemos sentido un miedo natural por cumplir treinta años. Es como un chip que se nos inserta que nos pone una presión increíble de tener que descifrarlo todo. Porque muchas veces la sociedad nos hace sentir, como que estamos atascadas en el tiempo, como que no avanzamos.

Y llegan esas preguntas que no queremos escuchar por parte de familiares y amigos: “ya son 30. ¿Para cuándo los niños? ¿Para cuándo la boda? ¿y aun no tienes pareja? Se te va a pasar el tiempo” y nos entra ese temor y queremos reflexionar, sobre todo, ¿será que el problema soy yo? Pero ¡NO LO ERES! No podemos ser definidas por una edad.

Sin embargo, siempre he visto a las mujeres de treinta como una inspiración. Quizás es que vi demasiadas veces la película “si tuviera 30” con la esperanza de que también sería sexy y próspera.

Esta es una de las décadas más interesantes de la mujer. Es el momento exacto donde puedes hacer locuras con una madurez exacta, sacando todo lo productivo y ventajoso para ti, que no necesariamente debe ser la casita, el esposo y el hijo, si no es lo que deseas. Que la edad es solo un número y uno vive la vida como quiere vivirla.

Sexo a los 30…

Ya sea por las experiencias vividas, lo que ha visto o sabido de terceros o bien porque toma conciencia de que muchos tabúes solo se vuelven obstáculos para su disfrute. Se llega a esa edad con cierta experiencia que facilita el desempeño sexual en la intimidad.

A partir de los 30, la mujer empieza a adquirir cierta madurez sexual que, según asegura la terapeuta sexual, Valérie Tasso le permite tener una mayor disposición de su propio goce y de su deseo. En este momento, según revela, cuando empiezan a aparecer en la consulta las inquietudes por las dificultades de pareja y los problemas derivados de la presión social por el imperativo del goce. “¿Cómo puedo mejorar los orgasmos?”, “¿Soy o no soy multiorgásmica?”, “Si no consigo un orgasmo con el coito… ¿es porque me pasa algo?“, “¿Por qué no me encuentro el punto G?” son las preguntas que surgen en esta etapa.

Y es que, a mayor edad, mayor conocimiento de nosotros mismos y de nuestro cuerpo. Por este motivo, no es de extrañar que el rango de edad en el que más sexo se practica, a diferencia de lo que se pueda pensar, es entre los 30 y los 40 años. Así lo señala un estudio realizado por la empresa de juguetes sexuales Lelo, entre más de 10.000 personas de diferentes países.

En su opinión, “este resultado evidencia, en gran medida, el estigma que sufre la mujer con menopausia”, siendo ésta “la mejor época para tener relaciones sexuales porque es cuando las parejas no tienen tanta presión y tienen una visión más amplia de su cuerpo. Además, coincide con que la mujer suele estar más liberada”.

En esta etapa, “las parejas pueden disfrutar más y tener una salud sexual más plena ya que no se limitan a la penetración”.

Desde siempre se ha pensado, y se sigue pensando, que una relación sexual es sólo la penetración y se asocia a los genitales, cuando esto no es así. Puedes mantener una relación sexual completa sin penetración, recuerda. “Las caricias y otro tipo de estímulos deben considerarse como relación sexual”. Al igual que la estimulación de otras partes del cuerpo femenino como el clítoris o lo que ella denomina “el gran desconocido”.

La masturbación es recomendada…

Según el estudio, 6 de cada 10 encuestados manifiesta practicarla un par de veces a la semana, seguido por un par de veces al mes (2 de cada 10) y varias veces al día (1 de cada 10).

Para Tasso, estos porcentajes son elevados y demuestran que poco a poco “se ha roto el mito de que la masturbación es algo tabú y que está mal visto, sobre todo en la mujer”. Además de esto, muchas parejas consideran que “masturbarse habitualmente es algo que va en contra de las relaciones de pareja en relación a la creencia de que cuanto más lo sexo practicas menos deseo sexual tendrás hacia tu pareja”.

En opinión de la sexóloga, “esto no es real. De hecho, la realidad es lo contrario”. El deseo sexual “se activa y alimenta practicándolo, y la masturbación es una buena vía para hacerlo”. Además, ésta es una de las prácticas que los sexólogos recomiendan en consultas para “alimentar el deseo sexual o para remontarlo cuando está muy bajo. Es una forma de despertar la imaginación sexual y erótica”.

El mayor conocimiento de su cuerpo y la mayor facilidad para vivir con plenitud el sexo es lo que destaca sobre esta etapa. “Se aceptan mejor físicamente, no tienen tanto pudor ni vergüenza, además cuentan con más experiencias y habilidades, saben lo que quieren y lo que les gusta, suelen expresar sus deseos y eso les dota de mayor seguridad y confianza“, cuenta la sexóloga.

Llegar a las primeras tres décadas de la vida puede resultar tan enriquecedor como divertido. Aunque tienes muchas responsabilidades y es un número con mucha presión, a la misma vez es como un número sexy. Y más si te sientes joven, hyper, con mucha hambre, con muchas cosas sin haber hecho que quieres hacer.

¡Así que, vive tus 30 con orgullo!! Porque estas en la mejor etapa de tu vida.

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