La Depresión: Cada vez mas presente. Las personas resilientes, salen a flote.

La mayoría de nosotros hemos tenido momentos en los que nos sentimos tristes, tal vez no podemos dejar de pensar en nuestros peores errores o en nuestros recuerdos más vergonzosos, pero para algunos, estos estados de ánimo deficientes pueden ser implacables e incluso debilitantes.

La mayoría de las investigaciones del cerebro humano sobre los trastornos del estado de ánimo se han basado en estudios en los que los participantes están en un escáner de resonancia magnética funcional y observan imágenes perturbadoras o escuchan historias tristes.

Estos estudios han ayudado a los científicos a identificar las áreas del cerebro asociadas con la emoción en personas sanas y deprimidas, pero no revelan mucho sobre las fluctuaciones naturales del estado de ánimo que experimentan las personas a lo largo del día ni proporcionan información acerca de los mecanismos reales de la actividad cerebral que subyacen al estado de ánimo.

¿Por qué las personas se deprimen?

Los eventos traumáticos en la vida son la principal causa de ansiedad y depresión, según un estudio reciente. Sin embargo, si una persona se siente ansiosa o deprimida depende de su aproximación mental a estos eventos.

Los resultados son de un gran estudio hecho a más de 32.000 adultos de todas las edades en el reino unido (Kinderman et al., 2013) El profesor Peter Kinderman, quien dirigió la investigación, dijo:

“La depresión y la ansiedad no son condiciones simples y no hay una causa común. Queríamos saber más sobre qué es lo que hace que la gente sufra de ansiedad y depresión y por qué unos sufren más que otros”.

El estudio referido, les preguntaba a las personas si había una historia de problemas de salud mental en sus familias, además de su nivel educativo, sus niveles de ingresos, sus circunstancias sociales, el estatus de sus relaciones personales y sobre cualquier evento traumático que hayan vivido.

Los resultados muestran que la vivencia de eventos traumáticos eran la causa principal de ansiedad y depresión, seguida de una historia de enfermedades mentales en la familia y, luego, de los niveles de ingresos y de educación.

La resiliencia, ¿Qué es?

A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos o una pandemia como el COVID-19.

Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

Una persona que vive experiencias traumáticas y no se deprime posee una cualidad que en psiquiatría se conoce como “resiliencia”. La academia de la lengua define el término como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Es superar algo y salir fortalecido y mejor que antes. La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión.

La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.

Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentarse a los diferentes retos de la vida.

Chile uno de los países latinoamericanos con mayor tasa de depresión

La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo que afecta a cualquier persona sin importar edad o condición social, y que si no es tratada puede convertirse en un grave problema de salud, que en el peor de los casos puede llevar al suicidio, siendo esto la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años a nivel mundial.

Un reciente estudio de la Asociación Nacional de Medicina JAMA Network plantea que, tras el inicio de la pandemia y la crisis económica, los síntomas de depresión en Estados Unidos se han triplicado, una realidad que en Chile aún no cuenta con estudios publicados, pero que mantiene alerta a los especialistas en salud mental.

Según la última Encuesta Nacional de Salud (2016-2017), en Chile el 15,8% de la población mayor de 15 años tiene síntomas depresivos (sospecha de depresión) y el 6,2% depresión. Las cifras que entregó la Organización Mundial de Salud (OMS) hace un año tampoco son mejores: 844 mil personas tienen depresión y más de un millón, además tienen ansiedad.

Es por eso que preocupa la situación social que hoy vive el país porque como lo han explicado los especialistas, la situación mundial debido a la pandemia, la economía, la pérdida de control, las imágenes de violencia que transmite la televisión y la sensación de inseguridad provocan en las personas, sentimientos de angustia, depresión y ansiedad.

El psiquiatra de Clínica Las Condes, Carlos Ibáñez, dice que la situación que se vive en Chile agudiza ciertos síntomas depresivos y ansiosos en quienes ya tienen depresión y también en la población general.

Este año ha sido particularmente duro para las mujeres, ya que se ha evidenciado el impacto del doble trabajo que han asumido con el homeoffice, afectando todos los ámbitos de su vida. Esto se sabe porque consultan más. A ellas se suman los hombres en edad productiva, de entre 25 y 55 años, a quienes les cuesta mucho pedir ayuda ante cuadros depresivos, lo que puede acercarlos a las adicciones o el suicidio.

Como apoyar y contener la depresión

“Una forma de disminuir la angustia es conversar con las personas que uno aprecia, compartir estos sentimientos, decir cómo me siento, poder confiar en otros y saber que lo que me puede estar pasando a mí también le pasa a otros, es muy tranquilizador”, señala el psiquiatra Carlos Ibáñez.

Según el especialista desahogarse es terapéutico, pero tiene también una dimensión social, porque las relaciones humanas de confianza que construyen las personas son las que van a permitir “generar una discusión respetuosa, una conversación propositiva, una tolerancia mínima para generar consenso, alguna propuesta para resolver los problemas que están ocurriendo”.

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